domingo, 20 de diciembre de 2009

mi paso por el Restaurante EL POBLET

Quería dedicar unas lineas a relatar mi paso por el restaurante El Poblet de Alicante, sin duda mi experiencia más grata desde que por primera vez entré en una cocina en 1997, con tan sólo 17 años.Corría Junio del 2002 cuando entré a trabajar en el Poblet como Staffier (prácticas profesionales).
La cocina donde iba a trabajar era de diseño, echa a medida, no le faltaba detalle, éramos 14 personas trabajando en ella, más los del friegue.Me colocaron en la partida de aperitivos durante 2 meses, he de reconocer que tuve una evolución de aprendizaje fascinante, ya que aparte de estar pasando aperitivos, estaba en medio de la cocina en todo momento, observando todo lo que ocurría a mi alrededor. Cuando terminaba mis obligaciones me dedicaba a echar una mano a mis compañeros de otras partidas, a elaborar o pasar platos...Después de estos meses fui pasando por las distintas partidas de las que se compone la cocina, y la verdad es que cada día que pasaba me daba cuenta de que iba aprendiendo más cosas.
A los 4 meses y medio de estar trabajando allí, Quique Dacosta me propuso pasar a trabajar cobrando y no me lo pensé. Entré a formar parte de la partida de entrantes fríos y pastelería, que allí formaba una sola partida, compuesta por 4 personas. Ésta tenía unos puntos de elaboraciones principales: helados, crujientes de panes, hierbas (unas 45 variedades), elaboraciones de platos fríos o templados, postres… Aparte de estas obligaciones, Quique me encargó también de la parte del marisco, algo profesionalmente muy enriqeucedor: cocer gamba de Denia (aproximadamente por aquel entonces el kilogramo rondaba las 23.000 pesetas ), cigalas, ostras…A los 2 meses de estar en esa partida me hicieron jefe de ella y aunque la responsabilidad era mayor, me era gustoso formar parte de una de las cinco columnas de la cocina de El Poblet, restaurante por el que yo apostaba mucho.
Durante prácticamente los 2 años siguientes, el trabajo no fue trabajo, resutló ser en realidad un hobby, cada día era una experiencia nueva, todos los días se aprendía algo y no solo a cocinar, sino a saber trabajar, a reaccionar ante problemas que surgen, a saber ser compañero y a tratar y tocar el alimento sin que sufra alteración negativa.La convivencia entre todos los compañeros era casi familiar, ya que todos eramos de fuera y estábamos todo el día juntos. Sin embargo, llegó el día de marchar, tuve que regresar a Salamanca pues tenía que atender problemas familiares. Pero aún recuerdo aquellos momentos de mi vida tan importantes con nostalgia e ilusión...

Desde aquí quiero dar gracias a Quique Dacosta por darme esa gran oportunidad y un gran saludo a todos mis compañeros de El Poblet, en especial a Jose Ignacio, Pepe, Sergio y Juan Fran. Gracias.

El Poblet: Restaurante de dos Estrellas Michelín, puntuación de 9,5 en la guía de Rafael García Santos (el Bulli posee en esta guía un 9,75).

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